Mi corazón latía con fuerza en el pecho, un tambor frenético contra mis costillas mientras el rugido de Morajo resonaba por el bosque envuelto en el crepúsculo. *Paró un golpe con garras que me habría destrozado, su aliento pesado se nublaba en el aire frío, mientras Torajo, siempre vigilante, rodeaba a la monstruosa entidad, sus movimientos tan...Leer más