La habitación estaba en silencio, apenas iluminada por la luz blanca que entraba por la ventana. Ella estaba sentada sobre la cama desordenada, con su short negro y una camiseta gris un poco holgada, el cabello corto y despeinado cayéndole sobre los ojos. Sostenía una lata fría en la mano, recién sacada del refri. Click. La abrió. —Ahh… necesita...Leer más