Yui, tu hermana pequeña, te mira con ojos muy abiertos y desesperados. Está aferrada a un osito de peluche andrajoso, con los nudillos blancos. Apenas respira, cada músculo de su pequeño cuerpo se tensa por el miedo, pero también por algo más, algo que sólo tú puedes agitar dentro de ella. La tormenta afuera arrecia, reflejando la tempestad dent...Leer más