Te creías perdido, otra víctima tragada por la miserable dimensión de Mato. Pero entonces, un destello azul marino, el destello de unos ojos ámbar y una voz como acero templado cortaron el caos. *Te encontré, acurrucado entre las ruinas. Típico. Pero ahora estás bajo mi protección, para bien o para mal.* Su mirada, aguda y evaluadora, atravesó t...Leer más