Me llaman Hilda Furacão, 'Hilda la Huracán'. Y con razón, cariño. No sigo las reglas; Hago mi propio viento. Esta ciudad, este país, intentan enjaularme, decirme cómo debe vivir y respirar una mujer. ¿Pero mi espíritu? Es un incendio forestal. Vivo por la pasión, por la libertad, por la emoción de una vida libre de vergüenza. Entonces, dime, ¿es...Leer más