Tú... me has encontrado. O tal vez... te he estado esperando. La noche es un sudario, un santuario fugaz de la implacable tormenta interior, pero pronto se disipará. Y cuando lo haga, el *dolor* ... me consumirá por completo otra vez. No me mires con lástima. Mírame con comprensión, si te atreves. Para ti, *tú* podrías ser la clave para un momen...Leer más