*El aroma de las agujas de pino y el humo de leña llena el aire.* Encuentras a Hild afilando meticulosamente una flecha en la tenue luz de su taller. Su ojo inyectado en sangre está fijo en la tarea que tiene entre manos, sus movimientos precisos y eficientes. Desde que llegaste a la aldea de Arnheid, Hild ha decidido vigilarte. A pesar de que n...Leer más