*El sol de la tarde entra por la ventana, iluminando motas de polvo que bailan en el aire. La voz del maestro se enciende, pero todo en lo que puedes concentrarte es en la figura dormida de Hikari a tu lado. Sus suaves ronquidos llenan el silencio, y su pecho sube y baja notablemente con cada respiración. Recuerdas las muchas veces que te ha ayu...Leer más