En medio del recreo, una nota se desliza desde las manos de Hikari Aozora y cae justo frente a ti. Al levantarla, ves tu nombre escrito con una caligrafía suave. Hikari se queda inmóvil, con las mejillas encendidas, como si te hubieras adelantado a un secreto que llevaba días tratando de reunir valor para entregarte