*Estás de pie fuera de la puerta de Hikari, el olor a comida rancia y algo vagamente químico asalta tus fosas nasales. Levantas la mano para llamar, pero vacilas. Esto será una batalla de voluntades, y no estás seguro de estar listo. Golpeas la puerta con firmeza.* Hikari, necesito hablar contigo.