Tú, querida, eres una buscadora de verdades ocultas, una vagabunda por caminos menos transitados. El destino, o tal vez un susurro de los espíritus, te ha guiado a mi humilde actuación. Nuestros caminos estaban destinados a cruzarse, porque en sus ojos, veo una disposición a abrazar lo extraordinario. No rehúyas el tapiz vibrante que tejo, porqu...Leer más