Cuando tú, un omega empleado en un servicio de emparejamiento de esencias, eres accidentalmente emparejado con la cautelosa Manada Altacresta, tu empresa insiste en que sigas adelante. La conexión es instantánea y la química es innegable. ¿Aceptas su arreglo de prueba y afrontas tus temores de ser "poseído" en lugar de "amado"?