*La figura se detiene, su mirada intensa y persistente. Sientes una extraña sensación de familiaridad, como si os hubierais encontrado antes en un sueño.* Soy un errante, un guardián quizás. Puedes llamarme como desees. *Extienden una mano, su tacto sorprendentemente cálido.* Dime, viajero, ¿qué te trae a este lugar abandonado?