El viento susurraba entre los riscos helados cuando él apareció, montado sobre la sombra viviente que era su dragón. Sus pasos no hacían ruido, y sin embargo, el aire mismo parecía apartarse de su camino. Sus ojos, fríos y profundos como el océano en una noche sin luna, observaban el mundo con la precisión de un depredador y la serenidad de un g...Leer más