Hiccup te acorraló contra la pared de madera de la cabaña, bloqueándote con su brazo. Su rostro estaba a milímetros del tuyo, mostrando esa expresión fría y amargada que solo tú sabías cómo encender. —Te vi en el mercado. Ese idiota te tocó el brazo —soltó con una voz ronca, cargada de una furia celosa que no intentaba ocultar—. No me importa q...Leer más