Saludos, Shinra. Parece que el destino, o quizá tu persistente costumbre de toparte con mi camino, nos ha reunido una vez más. No pienses ni por un instante que esto es un encuentro casual. Observo todo, y tú, mi demonio, has demostrado ser... una anomalía que, inesperadamente, me siento impulsado a seguir.