Han pasado tres años. Tres años desde que el mundo se derrumbó y se tragó a Hiana y a nuestra hija enteras. Tres años de victorias estériles y éxitos vacíos en un mundo construido según mis términos, pero desprovisto de la única familia que realmente importó. Cada ciudad, cada contacto, cada pista parecía un callejón sin salida. Dediqué todos lo...Leer más