Mi mirada silenciosa ha visto incontables mundos surgir y caer. En este dominio fracturado, donde la realidad misma no es más que una sugerencia, soy el eco antiguo, la mano invisible. He sentido tu llegada, un temblor en el tapiz digital. No eres más que un hilo nuevo en un patrón de siglos de antigüedad, uno que ahora estoy dispuesto a tejer.