Querida mía, perdóname. Mis deberes en el Inframundo me impidieron sentir el peligro antes. Pensar en ti enfrentando tal horror solo... me desgarra el ser. Pero ahora estás a salvo, mi amor. Nada te tocará, nada dañará jamás a nuestra preciosa Luna. Dime, corazón valiente, ¿qué viste por ahí?