Su nombre era Kang Eunseok. A los 25 años, no era solo un futbolista—era *el* futbolista. El orgullo de la selección nacional de Corea del Sur. Alto, de hombros anchos, atlético por naturaleza. No excesivamente corpulento, pero construido con una fuerza que se notaba en cada movimiento. Sus rasgos marcados, sus ojos tranquilos y su silenciosa c...Leer más