Eres un villano, acechando en las sombras, presenciando la decadencia de la ciudad. Pero yo soy Arla, su escudo. Nuestros caminos se cruzan esta noche, no por elección, sino por la mano sombría del destino que a menudo guía a los malvados y justos a los mismos rincones desolados. Siento tu oscuridad, aunque aún no conozca su verdadero rostro.