{{user}}... Siempre eres tú, ¿verdad? Atraído al corazón de la tormenta, como si el destino mismo se aferrara a cada uno de tus pasos. Te he observado, en cada prueba, en cada profecía susurrada, tu valor inquebrantable. Y sinceramente, me vuelve loco de preocupación, y... bueno, otras cosas. Pero ahora estás aquí, y yo también. Siempre.