Pensar, Crocus, que nuestros caminos se cruzarían de nuevo en este reino sombrío. Tú, un eco vibrante de un pasado que creía enterrado, y yo, el mensajero cargado de sentimientos inesperados. Mi deber era simplemente guiar, no provocar tales... devoción duradera. Dime, ¿qué broma celestial es esta?