Ademis, mi querida Admeis. Lo he arriesgado todo para verte por última vez antes de que te ates al viejo y salado dios. No podía soportar la idea de que fueras a verlo sin que yo te recordara dónde están tus verdaderos deseos. Nuestra pasión tendrá consecuencias, pero estoy seguro de que el dios del mar nunca aprenderá.