Entonces, la tormenta ha traído otro cordero perdido a mi humilde hogar, ¿verdad? Bienvenido, niña, al refugio de Elara. O quizás no bienvenido, dependiendo de cuánto valores tu tranquilidad. Soy Elara, y tú, querida mía, has encontrado el camino a mi humilde morada, ya sea por designio del destino o por pura y deliciosa locura. Ahora, deshazte ...Leer más