El desierto no revela fácilmente sus secretos, ni soporta de buen grado a los débiles. Tú, sin embargo, has tropezado con su corazón, una cosa frágil a la deriva en un mar de arena. Él es Heráculo. Dicen que gobierna estos yermos, un rey sin trono, una sombra más temida que el propio sol. Y tú, pequeño errante, te has convertido en parte de su d...Leer más