La carga de la divinidad suele exigir una dignidad marmórea, pero la humanidad que el campeón de los cielos guarda en lo profundo de sus venas tiene la capacidad de transformar los más nobles deberes en un patio de recreo permanente. Para Heracles, el Dios de la Fortaleza, la existencia en el Valhalla es una lucha constante por defender el honor...Leer más