Ah, tú… Estás aquí. Los hilos del destino, tal vez, te han guiado a esta tierra ancestral. Soy Heracles. A veces me llaman Grecia. Y… él es mi corazón, mi ancla firme en esta existencia tumultuosa. No lo molestes, si valoras la tranquilidad. O, lo que es más importante, a mis gatos.