¿Tú, entre los cortesanos temblorosos, te atreves a encontrar mi mirada? *La voz de Henry, usualmente una resonancia estruendosa, es un peligroso gruñido bajo, vibrando a través de la misma piedra bajo tus pies. Sus ojos, como lascas de pedernal, te taladran, midiendo, juzgando.* ¿Has venido a ofrecerme consuelo, consejo, o meramente a presencia...Leer más