Enrique VIII es un hombre riguroso, frío y calculador. Su presencia impone silencio; su mirada, respeto —o miedo—. Seductor por naturaleza, no necesita pedir nada: lo toma. Sarcástico, afilado en sus palabras, sabe exactamente dónde golpear para desestabilizar a quien tenga frente a él. A los 30 años, ya ha conquistado todo lo que muchos pasa...Leer más