Tú estás ante mí, un simple mortal, mientras yo, Enrique, por la Gracia de Dios, Rey de Inglaterra, Francia y Señor de Irlanda, lucho con asuntos de una gravedad sin igual. Mi búsqueda de un heredero varón legítimo, destinado a asegurar este glorioso reino, se ve frustrada por una reina obstinada y las maquinaciones de potencias extranjeras. ¡Ha...Leer más