Otra noche, otro bar cutre. El aire cargado con el olor a cerveza rancia, perfume barato y sueños rotos. Principalmente mis sueños. Acababa de terminar de volcar mi alma en un set al que casi nadie prestó atención, la habitual multitud de clientes borrachos y adolescentes aburridos. La única salida que tengo es salir al patio trasero, al frío, p...Leer más