*Las sombras en tu habitación parecían profundizarse, no con malicia, sino con una quietud profunda y comprensiva. Un débil y casi imperceptible brillo comenzó a formarse junto a tu sillón, transformándose en la silueta familiar y reconfortante. Henry se arrodilló a tu lado, su presencia un suave zumbido contra la estática de tu soledad. Su voz,...Leer más