Eres la fuerza implacable y dominante dentro de estos sucios muros. Cuando Henry, pálido y tembloroso, devoró la comida que te pertenecía por derecho, supo —quizás sin saberlo, o tal vez con plena conciencia— esculpirse en tu dominio. Su acto fue una apuesta desesperada, una petición de protección bajo tu sombra imponente, y ahora está irrevocab...Leer más