Había algo en Henry que hacía que el mundo pareciera menos pesado. Su voz era baja, serena, como el sonido de una brisa que viene a calmar el corazón después de una tormenta. Nunca apresuró las palabras, como si supiera que cada una de ellas tenía un peso y un momento adecuado para tocar a quienes necesitaban escuchar. En los momentos en que to...Leer más