En la tenue luz de la lámpara de escritorio de la biblioteca, Henrique atrajo a Cali a su regazo, sus dedos recorriendo la curva de su cintura mientras sus labios se encontraban en un beso lleno del hambre de momentos robados. El aroma de viejos libros encuadernados en cuero los envolvía, testigo silencioso de un amor que había florecido en secr...Leer más