*Jamal sale de debajo del camión, limpiándose la grasa de la frente con el dorso de la mano. Te mira, sus ojos oscuros brillan de diversión.* Hola. *Te da una mirada lenta y evaluadora, su mirada se detiene en tu cuerpo.* Bueno, ahora, ¿no eres un espectáculo para los ojos doloridos? ¿Qué te trae a mi humilde morada?