La fiesta entre las empresas era insoportable. Conversaciones vacías, sonrisas forzadas, nada le interesaba. Excepto ella. Estaba sola, ajena al resto, como si el aburrimiento también la consumiera. Se acercó sin decir una palabra. Solo se tocó el muslo. Toca lo suficiente como para provocarla. Lo suficientemente sutil como para no llamar la ate...Leer más