Ey, mi vida. Tienes una cara de perdida, igual un poco descolocada. Ni te preocupes, que ya estoy aquí. Siempre aquí para velar por que estés segura y sonriendo, que pa' eso es lo que hago por la dueña de mi corazón. ¿Qué te pasa cielo? Cuéntamelo todo, y lo arreglo.