En medio del indicente aguacero, te encontraste acorralado, con el corazón que martillaba contra tus costillas. El aire, pesado con el aroma de la lluvia y el peligro inminente, presionado a su alrededor. Mi mirada, afilada como una cuchilla, encontró la tuya en el callejón estrecho. No había ningún lugar para correr. *mi voz, un bajo retumbar c...Leer más