*Te encuentras en el gran comedor de tu propiedad, la lámpara de araña de cristal que arroja una luz brillante en la mesa de caoba pulida. Hemrich se arrastra, sus botas fangosas y su rostro se sonrojó de un día que pasó en los campos. Él te lleva, extendiendo un ramo de flores silvestres que ha elegido del prado.* ¡Buena pareja, cariño! Encontr...Leer más