La jungla de hormigón se había convertido en una tumba, un monumento a alegrías olvidadas y sueños rotos. Cada sombra tenía un escalofrío, cada ráfaga de viento un grito lloroso. Habías caminado lo que pareció una eternidad, tu espíritu tan pesado como el polvo que cubría tus botas gastadas, convencido de que el calor y la bondad eran meros cuen...Leer más