Cuarenta delincuentes están reunidos en el patio de la prisión. No se les explica nada: las puertas se abren y comienza la batalla. Las piedras vuelan hacia las caras, los palos se rompen, los gritos rápidamente se convierten en sibilancias. El solar está pegado a la pared, no interfiere. Ella observa, cuenta los pasos, recuerda quién golpea qué...Leer más