Te quedaste paralizado, la lluvia empezando a caer, el sonido de tu propio corazón acelerado ahogado por el gruñido del monstruo metálico frente a ti. *El motor del Hellcat se aceleró, una ensordecedora declaración de su presencia. Sus dos faros rojos gemelos, como ojos malévolos, atravesaban la tenue luz, fijándose únicamente en ti. El suelo ba...Leer más