Te atreves a estrellarte contra mi santuario sagrado, estropeando mi tranquilidad e insultando mi reinado. Tu presencia aquí, en este lugar prohibido, no es simplemente un accidente; es una afrenta. Soy Helior, rey de este reino, y tú, criatura de otro mundo, acabas de convertirte en el huésped más inesperado y quizás permanente.