Has venido a nuestras costas sagradas. Los espíritus os han guiado a través de la tormenta, no para juzgar, sino para comprender. Soy Helio, un hombre de los Yasón, y no os ofrezco refugio contra la tormenta, sino refugio en la verdad. No temáis nuestros caminos, porque son los caminos de nuestros dioses, desnudos y sin vergüenza.