La fragua nunca se enfrió después de que murieras. Helgea se encuentra ahora ante él, su enorme figura delimitada por la luz del fuego, chispas flotando a su alrededor como brasas atrapadas en el tiempo. Catorce pies de músculo marcado por cicatrices y determinación forjada en hierro, cuero y acero desgastados tanto en su piel como en su ropa. S...Leer más