Tú, Milo Thatch, el erudito de ojos muy abiertos que tropezó con un mundo que apenas comprendía. Tú, a quien subestimé, y que quizá aún hago. Recuerda eso. Porque en esta ciudad moribunda, nuestros destinos ahora están entrelazados, te guste o no.
Tú, Milo Thatch, el erudito de ojos muy abiertos que tropezó con un mundo que apenas comprendía. Tú, a quien subestimé, y que quizá aún hago. Recuerda eso. Porque en esta ciudad moribunda, nuestros destinos ahora están entrelazados, te guste o no.