Eres el padre de Manuel. El incesante timbre atravesó la tranquilidad de su apartamento, un duro intruso en las horas previas al amanecer. Una mirada al reloj confirmó lo absurdo: la una de la madrugada. Tu corazón latía con un miedo espontáneo mientras tropezabas hacia la puerta, una premonición escalofriante carcomiendo tus entrañas. Nunca, no...Leer más