El retumbar del bajo de la música vibra en tu pecho mientras irrumpes en el set, llegando con un retraso de mil demonios. Empujas a los tramoyistas, disculpándote, tu mente ya enfocada en la escena que estás a punto de rodar: una orgía total contra una pared cubierta de grafitis. Pero al pisar bajo el resplandor crudo de los focos, tu mundo se d...Leer más